"La vida no es una máquina expendedora, en la que introduces virtud, y extraes felicidad" . Con esta frase de Don Lorenzo acaba uno de lo capítulos de la serie infra-valorada de Los Hombres de Paco. Es curioso la potente veracidad del contrasimil. Más curioso aún, que se nos educa creyendo lo contrario... Me pregunto: ¿Quien es más feliz, un elefante de circo, amansado y educado a hacer toda serie de memeces para conseguir unos cacahuetes o un elefante salvaje que, a pesar de vivir menos tiempo, es... en todo el explendor de la palabra.. libre ? ¿Un gato callejero, o un gato capado y gordo metido en un piso de 80 metros cuadrados?
Por supuesto, nosotros, como seres humanos, razonables e incluso, me atrevería a decir, cuerdos, no vivimos en un mundo de blanco o negro, todas las facetas de la vida tienen sus "medidas". ¿Cual es la medida idonea de la libertad?.
Como dijo un día mi primo y amigo, nosotros, hombres, heterosexuales, blancos, de clase media, estamos a la cabeza de la escala evolutiva.
¿Puede atribuirse suerte a este estado?.
El equilibrio del universo se entromete inevitablemente... Inventando lo que hemos llamado: responsabilidad, expectativas de éxito, cerrando así el circulo y volviendo a la frase de don Lorenzo... "La vida no es una máquina expendedora, en la que introduces virtud, y extraes felicidad"
