sábado, 25 de septiembre de 2010

El Azar


"Hay 7 veces más probabilidades de que te caiga un rayo que de ganar la lotería"
"Es más probable tener un accidente de coche que de avión"
A veces pecamos de intelectuales, llenando nuestra boca con incorrectas frases biensonantes, intentando captar la atención del interlocutor y la dificil respuesta del mismo a nuestra tesis científica, pero, por lo general, no somos quienes han calculado la probabilidad de los sucesos a tratar y, ni si quiera, sabemos la correcta definición de probabilidad.
*Nota mental: No se dice "las probabilidades de que...", se dice "la probabilidad", es una cifra entre 0 y 1, o un tanto por ciento, pero no son varias.

Yo siempre he criticado al azar o a la pseudociencia, que tan de moda está, que se supone lo estudia, pero esta mañana, al despertar, todo era diferente.

Fue el azar el que me hizo poner a la 1 de la mañana un programa futbolístico de la cadena cope (sí, de la cope). Fue el azar el que hizo que uno de mis mejores amigos en la actualidad, por no decir el mejor, estuviera hablando en antena en ese instante. Fue el azar y la búsqueda, el que hizo que encontrara la respuesta correcta a la pregunta deportiva que le hacian en la radio. En definitiva, fue el azar el que ha hecho que, tanto él como yo, vayamos con entradas preferentes a ver el partidazo de Champions: Real Madrid - A.C Milan, y, en la misma noche, cojamos un avión con destino a Polonia a pasar, intuyo va a ser, despues de este, el mejor fin de semana de mi vida.

Gracias a la formación del universo, gracias al lento enfriamiento de nuestro planeta, gracias a esa posición privilegiada con respecto al Sol, gracias al asteroide que chocó contra la Tierra en formación creando la luna, gracias a ese primer organismo unicelular, gracias a ese mono que decidió bajar del arbol, gracias a ese homo erectus que venció a ese otro, gracias a los ingleses por inventar el futbol, gracias a ryanair por sus vuelos baratos y gracias a Paco Botía, por ser de los pocos amigos de verdad, que he encontrado en mi vida, y todo esto, sin planearlo, tan solo ha sido producto del Azar. Así que... Gracias Azar.

PD: Voy a ver el Real Madrid en un mes mas veces que en toda mi vida... Esta noche Real Madrid- Levante!!!

lunes, 13 de septiembre de 2010

EXITO

¿Qué es éxito?

El otro día, leyendo una conferencia de Emilio Duró me hizo gracia lo que decía acerca de esto:


"A los 3 años, el éxito es no hacerte caca y pipi encima, a los 7 años recordar lo que hicistes en todo el día, a los 12 años tener muchos amigos, a los 18 años tener carnet de conducir, a los 20 años tener muchas relaciones sexuales, a los 30 tener dinero, a los 50 tener muchísimo dinero... Y luego la vida va para atrás: a los 60 años éxito es tener relaciones sexuales, a los 70 tener carnet de conducir, a los 80, tener muchos amigos y a los 90, no hacerte pipi encima".

La realidad es cambiante y el cambio inherente al tiempo. Si habéis leido "¿Quien se ha llevado mi queso?", y si no lo habéis hecho, hacedlo, entenderéis lo que voy a decir:

El queso está en alguna parte, eso es evidente. Formas de llegar a él hay, ya que, vivimos en un mundo multidimensional.

Entonces, ¿Por qué cojones lloriqueais por las esquinas del laberinto?

¡Salid a buscarlo!

A veces, el camino no parece el adecuado. Pero es el camino el que, con el tiempo, nos demostrará que lo es. Puede que el queso no se distinga al final del pasadizo, pero quizás, un día, el tiempo lo ponga delante de nuestras narices, en ese mismo pasillo, por el que vamos casi a ciegas y sin pensar demasiado y cuando llegue ese día, recordad que un servidor os desea, a casi todos, Bon Apetit.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Sucesión de 2 variables.

Los errores del pasado son eso, pasado. Pero nunca hay que olvidarlos, pues en el olvido está la repetición. Las heridas de otros tiempos dejan de doler en cuanto cicatrizan, quedando siempre una cicatriz, si la herida ha sido lo suficientemente profunda, de por vida. Pues le doy las gracias a la genética, más inteligente que el ser humano, que cada vez se aleja más de sus principios, porque esa cicatriz, que ahí está, perenne, siempre me recordará la sucesión bidimensional (formada por mis propias equivocaciones y por personas externas a mi), que me llevó a llevarla conmigo de por vida. Y, gracias a esto, esa sucesión, no volverá a converger en mi persona, porque tanto mis errores como esas personas, no se harán ni estarán.

Canción:

viernes, 3 de septiembre de 2010

Redes "Sociales"

"¡Foto tuenti!" , "Lo puse en el facebook" , "¿No vistes el evento?" , y un largo etcétera de expresiones cibernéticas han entrado en nuestras vidas, sin haberselo pedido a nadie. Oscureciendo la comunicación, que ha pasado de ser un coloquio hablado, a letras negras trás los monitores de marcas como Sony, Vaio o la todo poderosa Apple, que, frotándose las manos, ven como su imperio crece y crece, mientras nosotros malutilizamos las riendas de los caballos que nos han dado, dirigiéndonos peligrosamente, al abismo solitario del autista.

No quiero que se me malinterprete, mucho menos quiero insultar a autistas históricos como Sócrates, Charles Darwin, William Butler Yeats o Andy Warhol, este es otro tipo de autismo, autismocibernético. Si éste invento, cuyo nombre utiliza el término "sociales", dejenme que me ría unas segundos, va a seguir proliferando con el libre albedrío que caracteríza a la granja donde ha sido creado, Internet, granja que, cultiva múltiples productos, y que como todas las granjas, siempre cosecha algunas zonas con estiercol de más, yo voy a dejar de consumir ese producto, porque empieza a saberme, valgame la reiteración, a mierda, pero no a mierda tratada y estiercolizada, sino a mierda proveniente de las entrañas de vacas, caballos y mulas, toda mezclada y servida en una bandeja de plata con una etiqueta marca de la casa: Tuenti.

Escribe esto una persona que, ha tenido muchos años esa red "social", me vuelve a entrar la risa, y que un día, este mismo día en el que escribo, decidió plantearse: ¿Qué me ha aportado estos años?, unos segundos pensando, buscando acérrimamente una excusa para no desconectarme de ese mundo cibernético. Y creo que soy una persona con recursos para buscar "verdades" y, lo que es peor, creermelas , y tras esos segundos próximos al minuto dandole vueltas al coco, lo que era de esperar, no encontré nada. NADA. ¿Fotos?, tengo todas las fotos que quiero en mi ordenador, con mejor resolución, pasadas directamente con un pen-drive de los ordenadores de mis amigos de carne y hueso, cosa que me hace despegar el culo del asiento y acercarme a por ellas, sí, pero estamos hechos para movernos, no solo para teclear sandeces. ¿Fechas de conciertos?, ¿Que pasa, no sabemos utilizar los foros como en mi caso, el de mi ciudad natal, Murcia-Rock?, ¿Fiestas, quedadas?, ¿Para que coño está el correo electrónico o el teléfono?.

Entonces empecé a darme cuenta de que mi teléfono, desde años atrás, había dejado de sonar, que mi correo electrónico, solo se llenaba de e-mails retráctiles, o con intención de serlo, con ciervitos, nubes y corazoncitos. Que mi vida, cada vez más, la configuraba esa red antisocial, tuenti. Haciendome leer eventos absurdos para encontrar donde salir esta noche, haciendome ver fotografias de: "Oh, mira que fiesta más salvaje me he pegado mientras tu estas aquí, engordando y comiendo panchitos, delante del ordenador", Metiendome en el perfil de ese amigo o amiga, a ver si ha estado desconectado el suficiente tiempo como para saber que va a estar en el bar de siempre con la gente de siempre.

Un servidor ha decidido dejar ese servidor, y animo a la gente que pueda estar leyendo esto que recapacite y piense cuantas horas ha invertido haciendo NADA de provecho, y que conste que a mí no hacer nada es algo que me encanta en ciertas ocasiones, pero esto no es solo no hacer nada, es hacer algo totalmente contraproducente en la vida, y tengo mucho tiempo por delante, pero que el tiempo siempre vaya por delante de mí, nunca para atrás.

Una última observación: Pensar en años atrás, 10 años aproximadamente, en pleno mes de agosto, imaginaros andando por la calle allá donde vuestro cuerpo estaba, mirar a la gente de vuestro alrededor. ¿No estan todos mucho más morenos, atléticos y bronceados que ahora?.

He dicho.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El último peinado

Fue el otro día, en La Torre. Era domingo y hacía sol, y la playa, y el paseo marítimo, estaban a tope de gente remojándose en el agua o apoyada en la barandilla de arriba, mirando el mar. Todo apetecible y muy de color local, gente de allí en plan familiar sin apenas guiris. Era agradable estar de codos en la balaustrada, observando la playa y las velas de dos barquitos que cruzaban lentamente la ensenada. Había una cría dormida sobre una toalla junto a la orilla, y chiquillos que alborotaban entre los bañistas, y jovencitas en púdicos bikinis y mamás y abuelas en bañador respetable que charlaban mojándose los pies. Y un niño rubito y tenaz, un tipo duro que había hecho un castillo de arena y estaba sentado dentro, reconstruyendo impasible la muralla cada vez que el agua la lamía, desmoronándola. Lo que, por cierto, no es mal entrenamiento de vida cuando apenas se han cumplido siete años.

La pareja no me habría llamado la atención, había doce semejantes, de no ser porque vi el gesto de la mujer. Eran dos abueletes que habían estado un rato a remojo. Llevaba ella un vestido de esos veraniegos para señora mayor, estampado, con botones por delante, y una cinta en el pelo que recogía el cabello gris. Era regordeta y menuda. Él estaba en bañador, calzón de playa de color discreto, y se abotonaba despacio, con dedos torpes, los botones de la camisa gris de manga corta. Tenía las piernas flacas y pálidas, de jubilado al que le queda verano y medio, y la brisa le desordenaba el pelo blanco alrededor de la frente salpicada, como sus manos, con las motas que la vejez imprime en la piel de los ancianos. Los dedos del hombre no acertaban con el último ojal, y vi que la mujer le apartaba delicadamente la mano y se lo abotonaba ella, y luego con un gesto lento y tierno, le pasaba la mano por la cabeza, como si quisiera arreglarle también un poco del pelo, peinárselo con los dedos y dejarlo un poco más guapo y presentable.

Me quedé mirándolos hasta que se alejaron camino de las escaleras, y aún vi que él se apoyaba en el hombro de ella para subir los peldaños. Y me dije: ahí los tienes, toda la vida juntos, cincuenta años viéndose el careto cada día, y los hijos, y los nietos, y cállate, y lo que yo te digo, y el fútbol y aquella época en que él volvía tarde a casa, y el mal genio, y el verlo tanto en sus momentos de hombre que se viste por los pies como en los momentos de miseria; y en vez de despreciarlo de tanto asomársele dentro, de no aguantarlo por gruñón o por egoísta, ella aún tiene la ternura suficiente para ponerle bien el pelo después de abrocharle ese último botón en el ojal. Y a lo mejor él ha sido un tío estupendo o un canalla, y eso no tiene nada que ver, y resulta compatible con el hecho de que ella, que parió sola, que se calló por no preocuparlo cuando se sintió aquel bulto en el pecho, que se ha estado levantando temprano todo la vida para tener paz en una cocina silenciosa, le siga profesando una devoción que nada tiene que ver con lo que llamamos amor; o a lo mejor resulta que el amor es eso y no lo otro, ese ejercicio de lealtad que puede consistir en repeinarlo con la mano y decirle ponte guapo, Manolo. En que ella, que siempre fue al médico sola hasta cuando pensó que se iba a morir, entre en la consulta con él y le diga siéntate aquí, anda, estate quieto, que ahora viene el doctor. En cerrarle con disimulo la bragueta cuando él sale a pasitos cortos del servicio. En dedicarle una vida que el no siempre supo merecer.

Y ahora él depende de ella, y es ella la que lo sostienen como en realidad lo ha sostenido siempre, y un día Manolo, o como se llame, dirá adiós muy buenas; y ella, que renunció a tantos pequeños sueños, que se impuso a sí misma un extraño deber unilateral, que no vivió nunca una vida propia que no fuera a través de él, se quedará de golpe quieta y vacía, perdida su razón de ser, con hijos y nietos que de pronto se antojan lejanos, extraños. Añorando la cadena que la ató recién cumplidos los veinte, cuando casarse, poner una casa, tener una familia, era un sueño maravilloso como el de las poesías y las películas. A lo mejor, antes de hacer mutis, él tiene tiempo decencia y lucidez para darse cuenta de lo que ella fue en su vida. Y entonces echará una lagrimita y le dirá eso de que lamenta haberla tenido como una esclava, etcétera. Y ella, una vez más, se callará y le pondrá bien el pelo, para que agonice guapo, en vez de decirle: a buenas horas te das cuenta, hijo de la gran puta.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

OTRA DOSIS DE HUMOR...

Verlo si no lo habeis hecho porque no tiene ni el más mínimo despericio...xDDDDDDD:

La suerte.

"La buena suerte tiene sus reglas, no todo son casualidades.
Algunos se contentan con ponerse confiadamente en las puertas de la Fortuna y esperar que ella haga algo. Otros, con más acierto, entran por esas puertas y utilizan una audacia razonable que, junto a su virtud y valor, puede alcanzar la buena suerte y obtener sus beneficios. Pero, si bien se piensa, no hay otro camino sino el de la virtud y la prudencia, porque no hay más buena ni mala suerte que la prudencia o la imprudencia." (El Arte de la Prudencia. Baltasar Gracian).

Contextualización: Habla del yo, no del ser. Habla del ser mejor persona, no de que la vida sea mejor y de ahí es donde emana toda su equivocación. Claro, que tambien hay que entender que este libro, se escribió en 1650 aproximadamente....

Y más se precisa hoy para ser un sabio que antiguamente para formar a siete, y más se necesita para tratar con un solo hombre en estos tiempos que con todo un pueblo entonces.