lunes, 19 de abril de 2010

Alcohol


Lo más importante que tenemos, como seres humanos, lo único que ha sido repartido equitativamente por el universo, la pseudo-constante que nos ofrece tanto y nos quita más aun... El tiempo. ¿Cuanto he invertido en ti? ¿Cuanto tiempo hemos compartido alegrias, risas, enfados, broncas de manera aleatoria?.

Recuerdo la última de este fin de semana... estábamos los dos en una boda, yo agarraba cada una de tus diferentes formas que ibas adoptando a lo largo de la noche, a veces más fina con la boca más pequeña.. otras veces más redondeada con un color más oscuro en tu interior...

Compañero que haces que exterioricemos los sentimientos más profundos, que nos acerca un poquito al animal del que provenimos y que todos llevamos dentro.

Muchos de tus amigos, infieles en su mayoría, comentaran que contigo pierden el tiempo, que no se sienten agusto al día siguiente de haber pasado una noche, por muy mágica que haya sido, contigo. Yo no te considero como tal. Las pérdidas de tiempo se cometen día a día, de camino al trabajo o a la universidad con la mirada perdida, en un atasco de tráfico o a la espera en la cola del supermercado. Disfrutar a tu lado una noche cualquiera es como poner a máxima potencia el fórmula 1 de la vida en una recta tras haber salido de las duras y desgraciadas curvas del día que tantas vueltas te hacen dar... Solo queda, apurar, sin llegar a pasarse, la frenada antes de entrar en la nueva curva rutinaria, curva que nos hará mirar a los lados, por si alguien intenta adelantarnos...

Yo me quedo con la sensación de velocidad máxima y la total seguridad de que, en ese momento, nadie me puede adelantar....

Un saludo a la nada, un puñetazo a los demás...

No hay comentarios:

Publicar un comentario